El error más caro con la IA no es elegir mal la herramienta: es automatizar un proceso que estaba mal planteado desde el principio. Primero miramos, medimos y ponemos números.
La mayoría de proyectos de IA que fracasan no fracasan por la tecnología. Fracasan porque nadie se paró a mirar si ese proceso tenía sentido, si alguien lo iba a usar o si el problema real estaba en otra parte.
Cómo entra un cliente, cómo se le atiende, cómo se factura y qué pasa entre medias. Casi siempre el tiempo se pierde en los huecos entre departamentos, no dentro de ellos.
Muchos negocios tienen tres programas que hacen lo mismo y ninguno conectado. Antes de comprar nada nuevo, miramos qué se puede aprovechar de lo que ya tienes.
Reservas, tickets, correos, hojas de cálculo. Casi siempre hay más información de la que se cree, solo que repartida y sin que nadie la cruce.
Hablamos con quien hace el trabajo, no solo con quien lo dirige. Son los que saben exactamente dónde se atasca todo y qué llevan años queriendo cambiar.
Qué datos puedes usar y cuáles no, dónde se alojan y qué implica el RGPD en tu caso. Mejor saberlo antes de montar nada que después.
Medimos horas reales por tarea y por semana. Sin esa cifra, cualquier decisión sobre automatizar es una corazonada cara.
Sin matriz de madurez digital, sin doscientas diapositivas y sin glosario. Lo que hay que hacer, en qué orden y cuánto cuesta.
“Si de la consultoría sale que no necesitas IA,
también te lo decimos.”
Preferimos perder un proyecto ahora que montarte algo que no vas a usar.
Nos cuentas cómo funciona tu negocio y qué te está doliendo. Sin coste y sin que tengas que preparar nada.
Sesiones cortas con las personas que hacen el trabajo y revisión de las herramientas que ya usáis.
Cuantificamos el tiempo que se pierde en cada proceso y lo que costaría resolverlo. Todo en la misma tabla.
Un documento que se entiende, con el orden recomendado. Te lo explicamos en una sesión y es tuyo, lo implementemos nosotros o no.
Depende del tamaño del negocio y de cuántos procesos haya que revisar, pero siempre es precio cerrado y lo sabes antes de empezar. La primera llamada de diagnóstico no cuesta nada: si de ahí sale que no te hace falta una consultoría completa, te lo decimos y ya está.
Pues te lo diremos. Hay procesos que se arreglan cambiando cómo se trabaja o conectando dos herramientas que ya pagas, sin meter IA de por medio. Preferimos decirte eso y que vuelvas dentro de un año con algo que sí encaje, que venderte un proyecto que no te va a servir.
No. El plan es tuyo, lo pagas y te lo llevas. Si lo quieres hacer con tu equipo interno o con otro proveedor, adelante. Está escrito para que se entienda sin nosotros delante.
Poco. Una llamada inicial, un par de sesiones cortas con las personas clave y una sesión final de entrega. El resto del trabajo lo hacemos nosotros por nuestra cuenta.
Sí, y muchas veces se nota más. En un negocio de cinco personas, recuperar diez horas a la semana es un cambio enorme. En uno de quinientas, es un porcentaje que apenas se ve.
En que esto cabe en unas pocas páginas, se entiende sin glosario y termina en acciones concretas con su coste. No te vamos a entregar doscientas diapositivas con una matriz de madurez digital.
Media hora de llamada y te decimos si merece la pena mirarlo a fondo. Sin coste y sin compromiso.
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